PALABRAS DEL MINISTRO DE ENERGÍA Y MINAS DE LA REPÚBLICA DOMINICANA, ANTONIO ISA CONDE, EN EL XVI FORO DE DOHA 2016

Qatar, Mayo 2016

Honorables señores:

Abdallah Salem Al-Badri, Secretario General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Abdullah bin Hamad Al-Attiyah, ex Ministro de Industria y Energía de Qatar

Pedro Joaquín Coldwell, Secretario de Energía de México

– Representantes de países y gobiernos aquí presentes

Señoras y señores:

Antes de expresar mis breves palabras en este escenario quiero agradecer, ante todo al Estado de Qatar, y a su majestad Tam Bin Hamad Al Thani, así como a los organizadores del Foro de Doha, un influyente espacio de debates a favor del desarrollo de los países en todos los ámbitos, por esta invitación.

Procedo de República Dominicana, una isla caribeña descrita en los años 40 por nuestro poeta nacional Pedro Mir como “un país colocado en el mismo trayecto del sol, oriundo de la noche, colocado en un inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol… Sencillamente triste y oprimido. Sinceramente agreste y despoblado”.

 Este retrato estético de nuestro país, hecho por el poeta, ha sufrido grandes y positivas transformaciones. La economía de la República Dominicana durante la última década ha crecido a un promedio anual de 6.5%, alcanzando el pasado año un incremento de su PIB de 7%, lo que constituye la mayor tasa de crecimiento relativo del Producto Interno Bruto en América Latina.

No se trata ya de “un país agreste y despoblado”, sino de la economía de la región Caribe con mayor desarrollo urbano, infraestructura vial y una importante diversificación de la actividad económica.  Hoy más del 70% de la población vive en los centros urbanos.   De 1961 a 2013, el presupuesto de la nación se multiplicó por 65. En 1961 el Estado gastaba 61 dólares anuales por cada ciudadano, pero hoy gasta 1,200 dólares, es decir 20 veces más.

El problema es que durante esos años ese crecimiento se produjo con altos niveles de inequidad, lo que ha obligado a nuestro gobierno, encabezado por el presidente Danilo Medina, a implementar un modelo de desarrollo sostenible a donde el ser humano, su presente, su futuro, su calidad de vida, su hábitat, se convierten en el eje de las políticas públicas.

Justamente, una de las vías para lograr este propósito es el acceso a la energía en forma estable, segura y a precios razonables, así como la eliminación de los déficits generados por deficiencias del sector eléctrico, que se han mantenido  durante más de 40 años gravitando negativamente sobre las condiciones de vida de la gente y la competitividad.

El crecimiento sostenido en los últimos años ha ocurrido sobre la base de un consumo exponencial de petróleo, del que somos importadores netos, constituyéndose así en una alta carga para las finanzas públicas, con todos los riesgos que entrañan las constantes fluctuaciones de precios de los hidrocarburos.

En los tiempos de precios altos, las importaciones de petróleo y derivados han absorbido alrededor del 8% del PIB de nuestro país, y más divisas que las generadas por todas las exportaciones nacionales de bienes (excluyendo las zonas francas y los servicios).

El peso de esta carga se ha reflejado en nuestra balanza de pagos, que acumula déficit recurrente y ha obligado al Gobierno a subsidiar una parte de los costos energéticos para los hogares más pobres, reflejándose también en restricciones fiscales que han limitado la inversión de capital social en áreas de vital importancia como la salud y la seguridad social.

¿Qué estamos haciendo para enfrentar los retos?

Antes de detallar la agenda de nuestro gobierno en ese sentido, es necesario resaltar que, pese a la baja sostenida en el precio del petróleo, que nos ha permitido importantes ahorros de divisas, la República Dominicana ha decidido romper con la dependencia desmedida de esa fuente energética.

Es el camino que deben seguir los países importadores netos de combustibles, pero también aquellos que son productores y exportadores del crudo, algunos de los cuales no han diversificado sus economías lo suficiente y han hecho que su desarrollo dependa fundamentalmente del mercado del crudo.

Poner los huevos en una sola canasta y no diversificar la economía supone en estos tiempos un alto riesgo ante las volatilidades y los imprevistos del mercado. Y eso nos afecta a todos, a grandes y a pequeños.

En República Dominicana, el gobierno del presidente Danilo Medina ha tomado las siguientes decisiones para romper esa dependencia:

-Diversificación de la matriz de generación eléctrica para que la generación dependa menos de un solo tipo de combustible.

-Introducir carbón en plantas con tecnología de última generación y gas natural a la canasta de combustibles de generación eléctrica para reducir la vulnerabilidad que tenemos ante los vaivenes del petróleo.

– Y se hacen esfuerzos extraordinarios en aumentar la participación de las energías renovables, como eólica, fotovoltaica, biomasa e hidroeléctrica.

-Y más recientemente ha empezado a fomentar y a estimular el desarrollo de una industria de exploración y producción de hidrocarburos.

Sobre este último aspecto, el Ministerio bajo mi responsabilidad, una entidad de reciente creación, ha organizado la Base Nacional de Datos de Hidrocarburos, disponible en la dirección www.bndh.gob.do compuesta por un conjunto de relavantes informaciones geofísicas.

En un esfuerzo por recuperar y analizar todas las informaciones que se fueron produciendo durante décadas y que se mantuvieron dispersas y sin utilizar en las diversas instituciones nacionales y extranjeras que los habían realizado, hemos logrado recuperar e incorporar a esa base:

-Más de 19,000 kilómetros de líneas sísmicas en 2D

-Más de 1,400 mapas y planos

-Más de 800 perfiles sísmicos

-Más de 200 registros de pozos y otras informaciones de estimable valor.

Es importante señalar que somos un país pequeño de poco más de 48,000 kilómetros cuadrados, por lo que estas informaciones tienen un peso relativo muy grande para nosotros. En la actualidad no tenemos absolutamente ninguna concesión vigente. Nuestro territorio es virgen en ese sentido. Y al inicio del presente año fue emitido por primera vez un reglamento de exploración y explotación de hidrocarburos. Es decir, que tenemos informaciones valiosas y un marco legal bien concebido que abren las puertas a las inversiones en esa área.

Contando con esas óptimas condiciones, esperamos próximamente iniciar un proceso de licitación internacional de los bloques de exploración que según los expertos sean más atractivos. No habrá concesiones ni negociaciones grado a grado y habrá reglas que limitarán la discrecionalidad de los funcionarios que en nuestras latitudes se convierten en un caldo de cultivo importante para la corrupción y el latrocinio. Trabajaremos de forma transparente con un respeto absoluto a las reglas de juego.

Estamos construyendo un futuro promisorio para República Dominicana. Estamos cambiando y abrimos un mundo de oportunidades a la inversión en una economía líder en crecimiento en su región y que cuenta con estabilidad social y política –garantizadas por un gobierno democrático- y una población amable y sencilla, deseosa de encontrar gente como ellos que los ayuden a avanzar.

Créanme cuando les digo que sin ninguna duda la República Dominicana marcha hacia el progreso.

Muchas gracias